PROYECTO DE MUSEALIZACIÓN DEL CASCO HISTÓRICO

Este proyecto de musealización del casco histórico tiene como objetivo principal acercar el patrimonio al visitante, facilitar la comprensión de lo que vemos y promover el conocimiento histórico. Se trata de un proyecto financiado a través de los Presupuestos Participativos 2018 y es autoría de Mª José García Guzmán y Estrella Sepúlveda Sánchez (Estudio de Arquitectura Arqco-Arquitectos).

Pulsa el botón para descargar el triptico del Proyecto de Musealización del Casco Histórico de Coín.

PUNTO DE PARTIDA

Una estructura abierta a modo de puerta en la plaza Alameda será el punto de partida para adentrarteen la historia de Coín por el trazado de la antigua muralla califal, puntos significativos de la presencia del agua en la ciudad y edificios que te acercarán a personajes, arquitectura y épocas de Coín.

Orígenes
Podemos empezar nuestra evolución histórica entre el cuarto y tercer milenio a.C con el fenómeno megalítico que tiene lugar en la cuenca de Río Grande, como uno de los mejores exponentes en la provincia de Málaga. Podríamos destacar el dólmen del Cerrete de la cañada de Algane, estructuras silifomes de los Villares de Algane y la cueva artificial del Sendajo del Quemao, restos visitables en la sala arqueológica del Convento de Sta. María de la Encarnación.
Un asentamiento fortificado con una cultura material vinculada a la agricultura y a la ganadería se constata en el yacimiento del Llano de la Virgen, que remonta a la Edad del Bronce.
Por otro lado, los hallazgos arqueológicos encontrados en el lugar conocido como cerro del Aljibe, según la tipología de las piezas y el contexto cultural donde aparecen, vislumbran una cronología en torno al siglo VI a.C.
Sin embargo, las primeras noticias que tenemos sobre del núcleo actual de población coinciden con la etapa musulmana. Previamente estaría ocupado por poblaciones herederas de la tradición hispano-romana en villas diseminadas.
El catalizador del impulso urbanizador que vivirá, no solo Coín, sino las ciudades de la Al-Garbia será la ‘’fitna’’ o guerra civil desencadenada por los rebeldes mozárabes liderados por Omar Ibn Hafsun a partir del año 879. Símbolo de esta etapa es la Iglesia Rupestre de Coín (1).
Excavada en una gran pared de roca caliza, es de una gran relevancia por su envergadura, que deja entrever una comunidad monástica numerosa próxima al núcleo poblacional.

Época andalusí
Hay que esperar hasta comienzos del siglo X para que Castro-Dakwan comience a ser valorado como ciudad, coincidiendo con su fortificación por orden de la administración del Califato de Córdoba.
Algunos de los más prestigiosos historiadores medievalistas consideran HisnDakwan como “medina”, ya que disponía de “cerca completa” y de “Mezquita Mayor” (3). Tanto su considerable población y el nivel económico al que hacen referencia viajeros y cronistas, en relación con su supremacía como sede de la administración judicial, además de las dimensiones de la ciudad intramuros, apuntan con claridad meridana a un conjunto urbano afianzado.

Ibn Al-Jathib

Estructura urbanística medieval
En el interior de esta muralla se desarrolla un entramado de calles impregnadas de la concepción islámica del espacio:
-Son vías tortuosas, salvo un eje principal compuesto por las calles Cuesta de los Molinos-Mesones (4) que une dos puertas de acceso.
-Carece de espacios abiertos para reunión, a excepción de las plazas de armas y de mercados que se situaban en las inmediaciones de las puertas de acceso, tales como Plaza de San Andrés (5) y Plaza Bermúdez de la Rubia.(6)
-Asímismo contaría con edificios representativos como la mezquita Aljama, luego Iglesia y convento de Santa María (3), así como baños y otros lugares públicos destinados a administración.
-En cuanto a la Muralla, de origen Califal, estaría reforzada sólo en los alzados de la zona sur, ya que por su situación elevada resultaría menos necesaria en el margen norte por ser más escarpada.
– Igualmente existirían arrabales dependientes de la ciudad, de los cuales se pueden identificar dos: uno en la zona del Toledillo-Calle Tejas (7) y otro en Calle Málaga-Espíritu Santo (8), también conocida como la zona de las ‘’Casas Quemadas’’.

Conquista de los reyes católicos
Esta villa fue conquistada por los Reyes Católicos en el año 1485, tras unas escaramuzas en las que perdió la vida el capitán Pedro Ruiz de Alarcón en una incursión al interior de la fortaleza, en la que al verse herido de muerte, exclamó:
“No entré a pelear para salir de la pelea huyendo”
Esta pérdida hizo que los Reyes ordenaran colocar más piezas de artillería reforzando el cerco, hasta que finalmente cayó bajo el poder castellano.

Desarrollo urbanístico en la edad moderna
Con la edad moderna se inicia una etapa de desarrollo urbano que tendrá su momento más importante a partir del siglo XVII.
La Reina Isabel la Católica manda construir la Iglesia de San Juan Bautista, debido a que Santa María de la Encarnación se había quedado pequeña para el culto. En cédula de fecha 23 de octubre de 1489 le asigna el solar ocupado por el Castillo, lugar destinado originalmente a los Mesones. Estos se reubicarán donde actualmente se encuentra la calle de su mismo nombre, en la trasera de la iglesia.(9)La tarea de repoblación y el crecimiento demográfico trae consigo el desbordamiento de la ciudad. El resultado será un proceso urbanizador en torno a los ejes principales de acceso a la ciudad amurallada. Calle Doctor Palomo y Anaya, Calle de la Feria y Vicario Viejo, los barrios de Los
Albaicines y los compuestos por C/ Gallardo y C/ Matadero. Coín pasa de ser ciudad musulmana a ciudad conventual, organizada en torno al Convento de los Trinitarios, situado al final de la Alameda, el Convento de Los Agustinos, situado en el actual parque de San Agustín, y el Convento de Santa María (3), sobre la antigua Mezquita Aljama.
Las antiguas plazas de armas, se convierten en espacios públicos, Plaza Bermúdez de la Rubia (6) y Plaza de San Andrés (5), y se crea la actual Plaza Alameda (6). Arquitectónicamente empieza a tener importancia la fachada y se empiezan a organizar las viviendas desde el exterior al interior.

La presencia de los obispos en Coín
Hay que destacar la presencia de los obispos en Coín, atraídos por la riqueza y abundancia de su agua, la gran fertilidad de sus tierras y su apacible clima. De ahí la existencia del único palacio episcopal que hubo en la provincia para residencia de las altas autoridades eclesiásticas, mandado a edificar por el quinto obispo de Málaga Don Bernardo Manrique en 1541, contiguo a la Iglesia de San Juan. Fue muy importante la labor de Monseñor Eulate Santa Cruz, que encargó y costeó cuatro de las principales fuentes del municipio en el año 1754, una en la Plaza Alta (Alameda)(10), otra en su Palacio Episcopal (hoy desaparecido), otra en la Plaza Baja (Plaza Bermúdez de la Rubia)(6) y la cuarta por donación a las monjas clarisas del convento de la Encarnación (3). También disfrutó de este palacio monseñor José Vicente Lamadrid, obispo que erigió la iglesia de San Andrés en el hospital de la Caridad, construyó el camino de Coín a Málaga , el llamado ‘’Paseo del Obispo’’, y la conocida ‘’Huerta del Obispo’’, que aún se conservan hoy día.

Corregimiento de las cuatro villas
Los monarcas entregaron estos terrenos, junto con la mayoría de las localidades aledañas, a la jurisdicción y tutela malacitana. De esta forma se mantuvieron hasta que alcanzaron, no sin grandes esfuerzos, su independencia en la tercera década de 1600 mediante el compromiso de pagar unas cantidades que podemos estimar exorbitantes para las economías lugareñas. Esto desembocó en la formación del Corregimiento de “Las Cuatro Villas de la Hoya de Málaga”, sistema jurídico de gobierno conjunto para Coín, Álora, Cártama y Alhaurín el Grande, manteniéndose la sede permanente del corregidor, su casa, la de su familia, criados y esclavos en Coín. Los corregidores eran los representantes del poder absoluto del soberano, ejercían funciones administrativas al presidir los cabildos, administraban justicia, controlaban la vida económica y actuaban como representantes del estamento militar; en una palabra, dominaban todos los resortes del poder de manera absoluta. Desde la fecha del primero de los corregidores (1666) hasta que las Cortes de Cádiz lo abolieron en 1808, el sistema de corregimiento estuvo vigente en las villas del Guadalhorce, con mayor o menor grado de compenetración entre sus habitantes y sus dirigentes foráneos.

La presencia del agua
La agricultura de irrigación constituyó el principal recurso económico de Coín desde el período andalusí hasta prácticamente mediados del siglo XX, siendo una de las principales herencias paisajísticas y económicas legadas por al-Ándalus.
El agua marca el principio de la trayectoria histórica coineña. Sus orígenes en el siglo X se deben al curso que toman las aguas desde el Nacimiento de forma natural aprovechando la caída del terreno para el riego por inundación o por desniveles. La ingeniería aplicada para las huertas, así como para moler molinos, será empleada también para conducir el agua potable a la Villa.
Esta infraestructura hidráulica es una de las singularidades más importantes del municipio. Compuesta por manantiales (puntos de nacimiento de agua), atanores (tuberías cerámicas), sistemas de alcubillas (depósitos de repartición de pajas de agua, 4 l/min), ladrones de aguas (interconectan las alcubillas a diferentes alturas) y por supuesto por las fuentes. Fuentes, públicas y privadas, que inundan nuestras calles, patios y plazas.

Desarrollo de la burguesía
En la etapa contemporánea, concretamente a finales del siglo XIX y principio del siglo XX, Coín experimenta un auge industrial, con el desarrollo de la burguesía. Las viviendas situadas en el eje que va desde San Agustín hasta Plaza Alameda, pasando por c/ Vicario , Plaza Escamilla y c/ la Feria, se mejoran notablemente, se construyen grandes casas señoriales, las cuales se organizan en torno a un eje principal que une la puerta con el patio, jardín o huerto, creándose una tipología muy rica y sensorial.
Otra singularidad que nos deja esta época son las aceras de mármol, extraídas de las canteras de la localidad. El mármol blanco y azul de Coín ya se exportaba desde la edad moderna a palacios e iglesias de toda Andalucía.
Con estos y más avatares, hemos llegado al Coín actual. Una ciudad por descubrir, llena de rincones, de recovecos, de interiores, de agua, de historias y de personajes.

VOLVER AL ORIGEN

Bajo tus pies encontrarás una serie de adoquines de mosaico que muestran el perímetro aproximado de la ciudad árabe. La antigua muralla califal se encuentra anexa a estas calles. La mayor parte de la antigua cerca está integrada dentro de las edificaciones existentes.
Además, piezas de cerámica con motivos mudéjares en fachadas de viviendas nos indican que nos encontramos en la zona intramuros de la ciudad andalusí.
Las cuatro puertas o posibles entradas a la ciudad que tendría la muralla se encuentran representadas a través de cuatro proyecciones en el suelo.

LAS CASAS NOS HABLAN

Una serie de cartelería en fachadas de edificios te acercan a diferentes personajes, arquitecturas y épocas que nos cuentan la historia de la ciudad.

Aquí se encuentran los restos del único Palacio Episcopal que hubo en la provincia de Málaga fuera de su capital, para residencia de las altas autoridades eclesiásticas. Mandado a edificar por don Bernardo Manrique de Lara en el s. XVI, contiguo a la Iglesia de San Juan.
Fueron muchos los obispos que quedaron prendados de esta villa, atraídos por la gran productividad de sus huertas, por su riqueza de agua y por su apacible clima. Esta circunstancia conllevó grandes aportaciones en el municipio que aún hoy podemos disfrutar.
Habría que destacar la labor de Monseñor Eulate de Santa Cruz, que encargó y costeó cuatro de las principales fuentes del municipio en el año 1753, una en la Plaza Alta (Alameda), otra en su Palacio (hoy desaparecido), otra en la Plaza Baja (Plaza Bermúdez de la Rubia) y la cuarta por donación a las monjas clarisas del convento de la Encarnación. También la de Monseñor José Vicente Lamadrid, obispo que erigió la Iglesia de San Andrés en el hospital de la Caridad, construyó el ‘’Camino de Coín’’ a Málaga, el ‘’Paseo del Obispo’’ y la conocida ‘’Huerta del Obispo’’, y que yace hoy junto al púlpito de San Juan.
El Palacio pasó a manos privadas durante la desamortización, y en el año 1947 abrió sus puertas como colegio, inicialmente de niñas, Nuestra Señora de Lourdes, por la mano de la señorita Maripepa Presencio, semilla de la actual Cooperativa de enseñanza Ntra. Sra. de Lourdes. Posteriormente en 1963 se abrió el colegio para niños Santo Tomás de Aquino.
En los años 80 fue adquirido por una cooperativa de viviendas que construyó el edificio actual. Durante su demolición quedaron al descubierto parte de la muralla del castillo árabe sobre el que se asentaba.
No obstante aún quedan algunos elementos que todavía podemos disfrutar, tales como las antiguas bodegas conocidas como La Cueva del Monaguillo, o el patio y las viviendas situadas junto al Compás.

En este lugar estuvo la antigua casa-cuartel. Casa donada por Bartolomé Jiménez de Mendoza (1685-1764), de magnífica planta y solar, capaz de alojar un considerable número de tropas, las cuales se dirigían de Málaga a Gibraltar, y que tenían como lugar de descanso la Villa de Coín. Previo a esta donación, las tropas debían alojarse entre las casas de los habitantes del pueblo, con la incomodidad y los gastos que esto podía originar a las familias.
Jiménez de Mendoza, perteneció a una de las familias más antiguas de la nobleza coineña, descendiente del primer Alcalde de Coín después de la conquista, Antón Ximénez. Nació en Coín en el año 1685, siguió estudios religiosos hasta ordenarse sacerdote y fue presbítero en su villa natal hasta su muerte en 1764.
Poco antes de su muerte, fundó un patronato y seis capellanías ante el notario de la villa, el cual dedicó a varios fines, uno de ellos la dotación para una escuela de primeras letras y cátedra de Gramática, donde pudiesen estudiar dieciocho jóvenes de esta villa, escogidos entre los de economías más modestas.
Dejó bienes suficientes para que, tan ambicioso y altruista proyecto, se pudiese llevar a cabo.
Dispuso también que los patronos encargados de la administración de estos bienes fuesen el vicario de la villa y el presbítero Fernando del Castillo Caro, su sobrino. La asignación de este patronato sirvió para los fines que su fundador había previsto hasta el año 1876.
Año en el que ya existían en la villa dos escuelas de niños y una de niñas con una dotación económica a cargo del presupuesto municipal.
El edificio fue demolido en los años 80, y posteriormente en el año 2003, fue inaugurado el actual Ayuntamiento de Coín.

Aquí nació el filósofo español más influyente de las últimas décadas Don Javier Muguerza Carpintier (1936-2019)
Autor de obras como “La razón sin esperanza” o “Desde la perplejidad: Ensayo sobre la ética, la razón y el diálogo’’.
En su opinión, “el disenso es tanto o más importante que el consenso, y desde el punto de vista del futuro de la razón, si la razón tiene hoy algún futuro, se diría que el disenso es lo realmente decisivo.”
Muguerza volvió a Coín invitado por la asociación PROCURE, entre cuyos objetivos estaba recuperar el patrimonio humano del municipio. Desde entonces participó y organizó hasta 6 jornadas de filosofía llevadas a cabo entre los años 2000 y 2018.
‘’Bromeaba diciendo que la notable presencia de filósofos en Coín solo era superada por la Atenas de Pericles, y que podría deberse quizás a los efectos beneficiosos de las aguas de El Nacimiento, el manantial que riega el pueblo ‘’
Gracias a él pasaron por Coín los mejores nombres de la filosofía española contemporánea, como Celia Amorós o Victoria Camps entre otros.
Siempre trabajó en pos de la educación que según sus propias palabras,debe alentar, “la inquietud intelectual, el inconformismo moral y el espíritu crítico”.
Todos los discursos que pronunció en su ciudad natal y que dirigió hacia este pueblo fueron verdaderas lecciones de ética y compromiso. En ese sentido defendió la protección de su Patrimonio Cultural a través de la asociación PROCURE y de la Fundación García Agüera.
También se manifestó a favor de su Patrimonio Natural, en la defensa del Llano de Matagallar y auspiciando la representación de “Un enemigo del Pueblo”

Aquí nació el canónigo D. José Moreno Maldonado (1867-1935), de padre carpintero, formado en su niñez por D. Fernando de Hermosa y Santiago. Fue alumno aventajado y destacado en el Seminario conciliar Malagueño.
Por su intensa actividad académica, y su sensibilidad artística formó parte en la Comisión Provincial de Monumentos Históricos-Artísticos de Málaga y Sevilla.
Fue Canónigo Doctoral de la catedral de Sevilla durante los años 1912-1935, puesto en el que se distinguió por su ponderación, brillantez, ecuanimidad y mesura. En este tiempo se hizo cargo de la biblioteca Capitular y Colombina.
Llegó a ser nombrado Académico Preminente en la Real Academia Sevillana de buenas Letras, y en su discurso de ingreso en 1915 trató sobre “La Sobriedad en el Arte”, basado en la importancia de la justa proporción en el arte como factor esencial del buen gusto, algo que corresponde al instinto artístico de los pueblos.
Con especial dedicación, se aplicó al estudio de la historia,la arqueología y la ciencia, dando a conocer interesantes investigaciones sobre los descubrimientos realizados en las excavaciones de la Alcazaba malagueña, y que le llevó a ser propuesto y admitido como Académico
Correspondiente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1907.
Interesado siempre por las cosas de su pueblo, reunió en dos volúmenes manuscritos los hechos más curiosos y notables de la historia de su ciudad natal, a los que tituló
“Para la Historia Coinense con las anotaciones que yo Moreno he recogido en Coín afanosamente por todas partes”
Actualmente es estudiado como uno de los primeros arqueólogos y defensores del patrimonio de Málaga.

En este mismo lugar, estuvo la casa del insigne pintor D. Antonio Palomo y Anaya (1865-1941)
Primero de seis hermanos, consiguió que el Ayuntamiento le becara para la Escuela de Bellas Artes de Málaga. Director de la Escuela de Bellas Artes de Coín desde 1885 hasta 1887, consigue una pensión para cursar estudios en Madrid.
Ya en 1887 participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes con dos cuadros: ‘’Revelación’’ y ‘’En la tienda asilo’’. En 1890 participó con ‘’Procesión de la Santa Reliquia’’, con un éxito unánime. En 1892 le llega su Primera Mención Honorífica y en 1895 la segunda Medalla, con ‘’El tránsito de la Virgen’’. La primera sería para D. Joaquín Sorolla.
De él dice Pío Baroja:”el pintor Palomo era un malagueño, creo de Álora, tipo de moro: alto, flaco, con una barba negrísima, muy aficionado a las mistificaciones”.
Aquejado de una grave enfermedad, a principios de este siglo regresa a Coín, a su casa de la Alameda. Aquí pinta “El muro de las lamentaciones”, donde retrató a familiares y conocidos.
Además de sus dolencias, dos acontecimientos lo abaten emocionalmente, la muerte de su hermano D. José Palomo y Anaya en 1910, también ilustre pintor, y la muerte de su hermano el doctor D. Rafael Palomo y Anaya, en 1919.
Su pintura es de trazo delicado y elegante, de fácil dibujo, sobriedad en el color y de peso en la composición. Sin duda uno de los grandes maestros de la Escuela Malagueña de Pintura y de los grandes pintores del siglo XIX español.

Esta fue durante algunos siglos, la cárcel y la Casa de Cabildo, término utilizado para la institución y el edificio que albergaba a las autoridades municipales enviadas por la corona. Esta institución era liderada por el Corregidor, figura que utilizaron los Reyes Católicos para terminar con las disputas locales y reforzar su autoridad en villas y ciudades. Entre sus funciones estaban, además de presidir los ayuntamientos y administrar justicia, promover y ejecutar todo tipo de obra pública, mantener la salubridad y la policía, garantizar los abastos de las poblaciones, establecer los precios según los criterios escolásticos de la época, y guardar los buenos usos del comercio que incluían la prohibición taxativa de las usuras.
La villa de Coín estuvo gobernada por un corregidor, o juez de letras desde el año 1666 hasta que, con la muerte de Fernando VII, se abolió este modo de gobierno municipal.
Destacar el corregidor D. José Riaza de la Camára, que ejerció su labor desde el año 1691 hasta 1695. A él se le deben la reforma de la cárcel, los caminos de Antequera y Ronda desde la Puerta de la Villa, el arreglo de la carretera hacia Monda, Marbella y la ermita, el camino de Málaga desde los aledaños del convento de San Agustín hasta Sierra Gorda, la reforma general del matadero, el pósito y la Nueva sala de Cabildo, entre otras medidas.
También podríamos hablar de los corregidores Rafael Echeverri, por su encargo de la fuente de los Mascarones, situada en esta plaza, y varias tallas para San Juan. Y Antonio Anguiozar yVelasco, que sufragó el camino ancho y que fue autor de un manuscrito sobre el milagro de la Virgen de la Fuensanta.

Al inicio de esta calle se encuentra una de las entradas a la villa de época Nazarí. Hace tan solo unas décadas aún quedaban restos del arco que flanqueaba la puerta. Con entrada en L, comunicaba con el nivel inferior del flanco norte del recinto.
Esto nos sitúa en la ciudad intramuros, y como tal se han señalizado con azulejos mudéjares y con la marca de mosaicos de muralla en la calle Puerta de la Villa.
Esta calle desemboca en la Plaza San Andrés, que pudiera haber sido una de las plazas de armas junto con la Plaza Bermúdez de la Rubia. Ambas situadas junto a entradas importantes a la villa. Hay textos antiguos que sitúan solares de dicha plaza lindando con la cerca (muralla) en su trasera y con la calle Real en su fachada.
Es en este enclave tan estratégico se encuentra la vivienda de Carmen Escalona y Miguel Guzmán, antigua casita que conserva el encanto de la historia de nuestro pasado.
Escalona es una ceramista muy reconocida en la localidad. Con la ayuda de su marido, Miguel, recrea con su cerámica el tiempo de su infancia, oficios que ya no se trabajan y rincones populares de los pueblos. Su casa la pueden visitar todas las personas que lo deseen. Igualmente pueden visitar una sala de exposición permanente en el Patio del Antiguo Convento de Santa María de la Encarnación.

Aquí vivió D. Francisco Loriguillo Márquez (1850-1924) conocido como ‘’Loriguillo el de Coín’’, durante los primeros años de su matrimonio con Dña. María Dominguez Macías, con la que tuvo nueve hijos.
Se perfila como una de las primeras figuras del cante flamenco andaluz. Descrito en la época como el ‘’barítono flamenco.’’.
Compañero de viajes de La Parrala, El Canario, Juan Breva y Don Antonio Chacón, entre otros.
Especialista en “Serranas”,’’Granainas’’,’Malagueñas’’, ‘’Fandangos’’ y “Seguidillas”, creador de una Malagueña cunera.
Muy aclamado en los cafés cantantes de Málaga en el siglo XIX. Protegido y admirado por la corona y por el político de la Restauración Romero y Robledo, hizo carrera en Madrid, ganando un concurso ante el Rey Don Alfonso XII. Siempre compaginó su cualidad como ‘’cantaor ‘’ profesional con la de arriero y agricultor, haciendo fortuna en Coín, Antequera y en sus giras artísticas por Andalucía, Madrid y Extremadura.
De él escribió D. Francisco Rodríguez Marín, en su reivindicación del verdadero cante andaluz:
‘’Canta en neto andaluz quien guarda bueyes;
Quien no sabe a qué sabe manzanilla
Que con Juan Breva compartieron reyes:

Jose Manuel VianoViano, escultor malagueño, con residencia actual en Coín. Nace el 15 de octubre de 1956 en Málaga.
Estudia Artes Aplicadas, en la Escuela de San Telmo (Málaga),cursando estudios de talla y policromía con el escultor Palma Burgos.
La formación la continúa con una estancia en Italia, donde conoce la obra de Miguel Berrocal. También influye en su proceso de aprendizaje los viajes a Barcelona, a la Zaragoza de Pablo Gargallo, Madrid y otras ciudades españolas. Comenzando en 1976 la andadura por certámenes, exposiciones y otras realizaciones artísticas, esparciendo su obra por multitud de espacios expositivos, tanto públicos como privados.
En Coín se le atribuyen esculturas públicas como “El Caballo” en la entrada desde Málaga, “La Diosa Tychen” en la entrada desde Ronda, o “el monumento a Gonzalo Rojo” en la Plaza Escamilla.
Ésta, su casa-taller, compartida por Viano y Toto, su mujer, supone una recuperación arquitectónica de una casa patio, aparentemente sencilla, que escondía entre sus muros una estructura totalmente mudéjar, con dos arcos de medio punto, un impresionante arco de herradura andalusí y miradores en un nivel superior, que bien pudieron pertenecer a una Sinagoga judía o a baños árabes.
La situación de la vivienda en la zona intramuros y la conexión con el cauz del agua que discurre en la zona subterránea, la hace única y muy sugerente.

López Duerto 1921-1996, nacido en Málaga, en el seno de una familia de creadores de instrumentos musicales, inició sus estudios elementales en el Colegio Alemán de Málaga y terminó enfermería en la Facultad de Medicina de Granada. Practicante de profesión, decidió dedicarse a la fotografía a principios de los años cincuenta, cuando se impuso la obligatoriedad del DNI. Eligió Coín, donde había pasado vacaciones estivales en compañía de su abuelo, oriundo de esta ciudad. Así, traspasó su estudio de C/ Nueva en Málaga al estudio de la viuda del anterior fotógrafo local, Juan Marmolejo.
En sus obras, subyace el amor del fotógrafo por hacer inventarios de Coín a modo de documentación periodística, con aspiraciones turísticas, culturales y estéticas. Se aprecia cierta obsesión por reflejar la sinceridad de la arquitectura mediterránea de esta ciudad, tanto la popular como la culta. En sus últimos años en Coín, se dedicó a la defensa del patrimonio cultural desde las páginas del Diario Sur y de la prensa local. Se opuso a la demolición del Convento trinitario y luchó por la conservación de su torre triangular.
Durante casi treinta años fotografió todo lo fotografiable, retrató todo tipo de personajes, actos políticos, festividades religiosas, ferias, desfiles militares, edificios sociales, paisajes urbanos y campestres, niños, bodas, bautizos, comuniones y entierros.
Ahora, con el paso del tiempo, mirar sus fotos nos devuelve a un Coín con el que aún hoy podemos soñar.
Su ingente legado está formado por más de diez mil negativos en diferentes soportes, una nutrida biblioteca personal que cuenta con valiosos ejemplares, su colección de cámaras fotográficas y por documentos originales de gran valor histórico.

Este inmueble, actualmente adaptado a la popular y tradicional “Carnicería de Peña”, mantuvo su función como juzgado desde su creación,entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, hasta que en 1949 se trasladó a Calle Pedro González Dominguez. Responde a las características de la arquitectura pública del siglo XIX en cuanto a las formas y a la composición. Las grandes dimensiones demuestran la importancia burocrática de la justicia en el municipio, debido al establecimiento de industriales y burguesía enriquecida en la ciudad que además costearon su construcción.
Habría que destacar la decoración de la fachada, con motivos ornamentales propios del trabajo de la plata y en general de la joyería, manteniendo vínculos con la tradición palaciega francesa. Existe homogeneidad en el conjunto, así como una gran simetría y equilibrio en la misma, propia de la herencia ilustrada.
Se encuentra en la calle que recuerda al Doctor D. Rafael Palomo y Anaya (1881-1919), guiado y protegido por su hermano el ilustre pintor D. Antonio Palomo Anaya.
El doctor Palomo y Anaya, llegó a ser el jefe del Servicio de Bacteriología de Málaga. De sus conocimientos y caritativo ejercicio profesional se beneficiaron las gentes de Coín y toda la provincia, “particularmente los pobres que, confiados en su ciencia y gran corazón, acudían a su consulta de Coín, donde siempre ejerció su arte’’
Cuando una terrible epidemia de gripe brotó en esta comarca, el doctor Palomo, a pesar de conocer el carácter contagioso, acudía allá donde cualquiera de sus pacientes lo requería. Salvó la vida a muchos enfermos y no pudo hacer lo mismo con la suya.
Joven y soltero aún, falleció víctima de una bronconeumonía gripal, en 1919.

Este edificio fue unas de las sedes del “Colegio de Doña Luisa” (1967-1977)
Luisa Casas Bueno (1924-2001), natural de Málaga se trasladó a Coín tras su matrimonio con el fotógrafo López Duerto. Fue una mujer emprendedora, trabajadora infatigable y con mucho carácter. Su gran vocación era la pedagogía.
A finales de los años cincuenta instaló la Academia San José de Calasanz, que supuso una bocanada de aire fresco a la enseñanza en Coín, introduciendo un modelo de enseñanza mixta, laica, que potenciaba la creatividad y el pensamiento científico.
Gracias a su dedicación fueron numerosos adultos los que recibieron clases de alfabetización; en su colegio se impartía enseñanza infantil, primaria, bachillerato y preparación a los exámenes libres de magisterio; de sus aulas han salido muy buenos y numerosos profesionales,su lema era :
‘’ la mejor herencia que se le puede dejar a los hijos es la educación y la formación en una profesión’’
Fomentó e impulsó el ‘’empoderamiento’’ de la mujer en la sociedad de los años sesenta- setenta. Organizó los Grupos de Coros y Danzas (Germen del actual Grupo Estoraque), llevando el nombre de Coin por toda la geografía española.

La conocida como casa de Sevillana, fue una vivienda cuya denominación, se corresponde con su uso como espacio destinado a la transformación y distribución de la energía eléctrica de Coín. Como tal perteneció en un primer momento a la sociedad Taillefer S.A., quien en julio del año 1940 obtuvo la autorización municipal para la instalación de una estación transformadora.
Posteriormente, en la década de los años 60, fue traspasada a la compañía Sevillana de Electricidad, y finalmente a Endesa.
Taillefer fue, junto a ‘’Calle Hermanos y Compañía’’ y la sociedad ‘’Nuestra Señora de la Fuensanta’’, una de las empresas pioneras en la producción y distribución de energía eléctrica. Inició su actividad en Alhaurín el Grande y Coín, villa donde construyó la hidroeléctrica ‘’Santa Teresa ‘’en 1906. Esta ‘’fábrica de luz’’ era movida por las aguas del río Nacimiento y fue financiada por su fundador Don Augusto TailleferPanyagua, nacido en Coín en 1868. Gracias a su rápida adaptación a los cambios tecnológicos y al mercado energético, fue paulatinamente ampliando sus márgenes territoriales, absorbiendo a gran cantidad de sociedades preexistentes, incluidas las coineñas mencionadas y extendiendo el negocio por gran parte de la provincia de Málaga.
La casa donde se ubicaron la estación transformadora y las oficinas de la compañía, es uno de los más equilibrados ejemplos de la arquitectura contemporánea de Coín: vivienda de dos alturas, con fachada de estilo isabelino e interior adaptado a la administración de la empresa. Posee un gran patio interior columnado y ajardinado, así como una torre con trazas regionalistas.

Aquí vivió con su familia el cronista de Coín, Juan Santos Gutiérrez (1921 – 2009), abogado de profesión y enamorado de la historia y de su pueblo. En sus tiempos de estudiante ejerció como colaborador y discípulo de D. Bartolomé Abelenda en el estudio de la historia de Coín, desde donde empezó a enviar crónicas informativas de su ciudad a los periódicos Ideal de Granada, La Tarde y el Sur malagueño.
Fue tesorero, secretario y presidente de la Hermandad de la Virgen de la Fuensanta. También concejal de Cultura en los años 50, promoviendo la publicaciónde ”Apuntes históricos de Coín”, que se repartiría en las escuelas para “avivar el sentimiento y amor por la patria chica”. Primer y único cronista de su ciudad, fue cesado de su cargo por la corporación municipal, cuando escribió en 1968 el artículo titulado “El ocaso de un pueblo rico: Coín”, artículo premonitorio y totalmente actual.
Esta conocida casa del Vicario, está distribuída en torno a un eje principal que une la puerta con el patio y con el jardín o huerto trasero. Responde al igual que la mayoría de las viviendas situadas en esta calle a las grandes casas burguesas que se construyeron durante el desarrollo industrial del siglo XIX y principio del XX. En este caso el espectacular patio interior de mármol está presidido por una cancela con una custodia, y rodeado de una galería que distribuye todas las estancias.

PRESENCIA DEL AGUA

El agua siempre ha tenido un papel fundamental para la ciudad de Coín, tanto es así que se cree que el propio origen de la ciudad surge por la existencia de “El Nacimiento”. Desde su inicio en “El Nacimiento” el agua se ha aprovechado en Coín gracias a los desniveles del terreno en el zona de “El Albaicín”, utilizándose su fuerza para la producción de energía, principalmente con los molinos de harina y aceite. De hecho, según el Catastro de Ensenada, en 1752 Coín disponía de 19 molinos de harina, 15 de aceite, 2 cortidurías, 2 ollerías, 4 tejas y 2 fábricas de velas.
Además el agua no sólo ha tenido un papel importante para el casco urbano, sino que con las presas de riego ha abastecido a todas las huertas y sus acequias hasta hoy.
Otro elemento a destacar son las fuentes, hay documentadas 245 fuentes que se repartían por todo el casco urbano desde hace más de dos siglos, algunas en calles y otras en viviendas privadas.
Como primer punto en este recorrido tomaremos como referencia calle Tejas, en la que se encuentra un manantial.

Este manantial podría ser uno de los primeros testimonios de conducciones de aguas potables dentro del Casco Histórico de Coín.
Se trata de un ‘’aljibe’’ donde nace el agua, realizado mediante bóveda de ladrillos, desde aquí pasa a un arenero para después repartirse a través de alcubillas por toda la ciudad.
El agua marca el principio de la trayectoria histórica coineña. Sus orígenes en el siglo X se deben al curso que toman las aguas desde el Nacimiento de forma natural, aprovechando la caída del terreno para el riego por inundación o por desniveles.
La ingeniería aplicada en huertas, será empleada también para conducir el agua potable a la Villa,así como para mover molinos.
Destacar que la agricultura de irrigación constituyó el principal recurso económico de Coín desde el período andalusí hasta prácticamente mediados del siglo XX, siendo una de las principales herencias paisajísticas y económicas legadas por al-Ándalus.
Es curioso cómo en 1492, tras repartirse las pertenencias de los musulmanes coinos, se registran unas cuatrocientas veinte y seis “aranzadas” de huertas, extensión muy superior a las de otras villas y lugares limítrofes para la misma época tales como Alhaurín, Cártama o Álora.

En este lugar se encuentra la alcubilla de la Fuente de La Teja, también conocida como Fuente de D. Domingo, o Fuente Muguerza. Se trata de un sistema de vasos comunicantes, que van cogiendo altura y repartiendo a las diferentes viviendas y fuentes del municipio.
Esta infraestructura hidráulica es una de las singularidades más importantes de Coín. Compuesta por manantiales (puntos de nacimiento de agua), atanores (tuberías cerámicas), sistemas de alcubillas (depósitos de repartición de pajas de agua, 4 l/min), ladrones de aguas (regula la repartición según el caudal de agua en cada época), redes hidráulicas (interconectan las alcubillas a diferentes alturas) y por supuesto por las fuentes.
Muy importante la alcubilla “del público”, situada en la parte alta del Albaicín, mandada a construir por el obispo Eulate de Santa Cruz en 1754, desde donde se derivan las cuatro fuentes que se erigieron en estas fechas, una en la Plaza Alta (Alameda), otra en el Palacio Episcopal (hoy desaparecido), otra en la Plaza Baja (Plaza Bermúdez de la Rubia) y la cuarta en el Convento de la Encarnación.

Molino de harina fundado en 1780 basado en la fricción de dos piedras, que eran movidas por la fuerza del agua. Actualmente es un molino de harina ecológica, que mantiene la infraestructura antigua, adaptada a la electricidad. En él se alberga un museo sobre aperos de labranza.
Podría haber sido el molino de Pan junto a la Puerta de Álora en el periodo de los repartimientos, hacia 1541, descrito como “molynode Garci Fernández Manrique , que alinda con las casas de Juan García del Viso e con la puerta de Alora”.
Situado en este lugar por la presencia del Río, y/o Acequia de los Molinos, que venía desde el Albaicín, pasando por Calle Mesones, Calle de los Molinos y uniéndose finalmente con el río de La Villa, o río Berenguel. Infraestructura que, regaba huertas y movía los molinos construidos a su paso. También asociado a este río de los Molinos, y probablemente en esta calle se nombran los Antiguos Baños árabes y una antigua Mezquita.
El edificio presenta una portada mudéjar, realizada con ladrillo tosco de gran formato, siguiendo el estilo del renacimiento popular, tal como la situada en la entrada lateral oeste de La Iglesia de San Juan, siguiendo la tradición andaluza hispano-musulmana.
Este tipo de portada se puede ver en numerosas viviendas de la localidad, la mayoría ocultas bajo cientos de capas de cal.
Cabe destacar la rehabilitada en C/ Cañuto, aunque son muy vistosas también las existentes en
C/ Antequera, C/ Mesones o C/ Santa María.

En este lugar se encuentra una de las fuentes más antiguas de las que tenemos testimonios, de ahí la profundidad a la que se encuentra. Las crónicas la nombran ya en los repartimientos:
‘’Queda proveydo al concejo para propios una theneriaquesta alinde con otra que tiene Garci Fernandes Manrique frontero de la fuente de la puerta de Alora ‘’
Aunque Coín cuente con restos arqueológicos anteriores encontrados en distintas zonas de su término municipal, hay que esperar a comienzos del siglo X para que Castro-Dakwan comience a ser valorado como ciudad, coincidiendo con su fortificación por orden de la administración del Califato de Córdoba. La Muralla de origen califal en su parte norte se sitúa en la línea paralela a la Calle Antequera, trasera a esta fuente, lugar en el que presenta un gran desnivel aprovechado para su fortificación.
Continuando hacia la calle Puerta de la Villa, estaría la citada “Puerta de Álora”, que se cita en numerosos textos ya que linda con varios molinos, tenerías y fuentes, edificaciones importantes para la economía local.
No olvidemos que en torno al agua se forman uno de los ejes principales que va desde El Salto del Agua hasta la desembocadura del Río de la Villa, pasando por el Albaicín, C/ Mesones , C/ Los Molinos y Puerta de la Villa.

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